Ante todo quiero dejar claro que cuando hablamos de neurodiversidad nos referimos a que el cerebro de las personas funciona de forma diferente. Ni más. Ni Menos.
El cerebro no tiene una forma “correcta” de funcionar. Cada persona tiene sus propias fortalezas y capacidades y eso les hace únicos y perfectos para distintas tareas y roles en esta sociedad.
Sí. Es cierto que en España actualmente el 80% de la población es neurotípico. Por tanto, no es de extrañar que la sociedad se haya organizado según la forma de funcionar de “la mayoría”.
Reitero que ser neurotípico o neurodivergente no es mejor ni peor. Sin embargo sí considero que a las personas con neurodiversidad les puede beneficiar tener un diagnóstico claro para poder empezar a estimularlas correctamente, tal y como su cerebro necesita, no «como la sociedad dicta».
Si trabajamos con las personas neurodivergentes para que potencien sus habilidades naturales y creamos oportunidades para ellos y sus talentos en la sociedad actual, todos ganaremos.
Ser neurodivergente significa que sencillamente que se identifican variaciones neurológicas con respecto al cerebro de la mayoría de la población. Esas diferencias son una parte normal y valiosa de la diversidad humana y se traducen en fortalezas únicas, siempre y cuando se identifiquen…Algo que hacemos en consulta los psicólogos especializados en el neurodesarrollo y la neuropsicología.
¿Entonces qué significa ser neurotípico y ser neurodivergente? Neurotípicas son las personas cuyo funcionamiento cerebral se ajusta a lo que se considera como “típico” o dentro de la sociedad. Y neurodivergentes son aquellas personas cuyo cerebro funciona de forma diferente a «la norma».
Por ejemplo, anteriormente cuando se acuñó el término de neurodivergente en los años 90 se utilizaba para referirse a las personas con trastorno del espectro autista (TEA).
Sin embargo esta categoría a día de hoy también incluye a otros trastornos neurológicos como la dislexia o el déficit de atención y/o hiperactividad (TDAH). Incluso las personas con altas capacidades entrarían dentro de lo que hoy conocemos como neurodiversidad.
1- Entrevista inicial
Si el trabajo va a ser con menores, la entrevista inicial sería sólo con los padres y después procedería a la evaluación del niño o adolescente
2- Evaluación
3- Intervención terapeútica
El número de sesiones y las herramientas que utilicemos en consulta dependerán de lo que haya que trabajar y lo que cada persona vaya necesitando. Utilizo recursos como juegos, fichas, mucho más.
El trabajo psicológico con una persona neurodivergente tiene como objetivo mejorar y desarrollar habilidades de todo tipo. Te nombro algunas como ejemplo:
Para mí es clave crear un entorno acogedor y de confianza en mi consulta para que te sientas seguro, cómodo, aceptado y, ojalá…¡Empoderado!